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Artículos - Eficiencia energética
Escrito por Jesús Soto   
viernes, 05 de octubre de 2012

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Tras las ponencias de la Jornada organizada por S.low Energy, “Sostenibilidad, energía y educación” del 27 de septiembre de 2012, hubo un interesante debate cuyas conclusiones son el objeto de este artículo, y que servirán de guía conceptual de comunicación en futuras actuaciones de SEE.

 

Conclusiones del Debate “Sostenibilidad, energía y educación”

 

Ha sido una Jornada sumamente interesante, y diferente a los planteamientos habituales sobre sostenibilidad. A la presentación de la iniciativa S.low Energy y su declaración de intenciones, le sucedieron una secuencia de otras iniciativas no menos alentadoras e interesantes, en lo técnico, lo social y lo ambiental. Todo un soplo de aire fresco, puntos de vista y soluciones que permitieron intuir a los asistentes una luz al final del túnel.

Se trataba de perfilar el mensaje que se debe llevar a la sociedad para que se haga eco de la necesidad de actuar en materia de ahorro de energía. Para ello, se invitó a los distintos ponentes y el propio público a realizar un ejercicio de brainstorming y la puesta en común de los resultados.

  • “Es más barato”. El habitar un edificio que consume poco y dispone de un ambiente sano, tal vez tenga un sobre-coste inicial sobre edificios de inferior calidad, pero a la larga, los ahorros energéticos y el mantenimiento de la salud los convierten en rentables.

  • Imagen de “persona rompiendo una factura de energía” (gas, luz, …): Se lanza la idea de la independencia energética, con el contenido de seguridad que lleva asociado.

  • “Hipoteca energética”: Conciencia sobre la similitud (identidad) entre el consumo de energía y el coste fijo de la hipoteca, ya percibido como un signo de esclavitud moderno.

    Comentarios sobre los anteriores mensajes económicos: puede ser contraproducente su empleo, en el sentido de que los ciudadanos deberían ser conscientes de la necesidad social del mínimo empleo de la energía, debido al menor impacto ambiental y a la reducción de la dependencia energética individual y grupal. Sin embargo, el lenguaje económico es el único lenguaje universal que queda, lo que convierte a los mensajes económicos en imprescindibles. Se debería profundizar en la conciencia ambiental colectiva.

  • “Negavatios”: Término que hace alusión a la energía no consumida, pudiendo enlazarse con los beneficios obtenidos, no sólo en el ámbito económico.

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    De izquierda a derecha: 1. Jesús Soto (Slow Energy España / SEE), 2. Iñaki Alonso (SANNAS), 3. José Luis López ( Asociación de Ciencias Ambientales / ACA), 4. Silvia Herranz (URSA), 5. Marta Húmera (Fundación La Casa que Ahorra), 6. Juan Borobio (Ingeniería Sin Fronteras / ISF Aragón)

  • Símil con las “Campañas de tráfico”: Durante la ponencia de José Luis López (Asociación de Ciencias Ambientales / ACA) sobre la “pobreza energética”, se puso de manifiesto la contundencia del dato de muertes en España directa o indirectamente asociadas a la imposibilidad de hacer frente a los gastos de calefacción, haciendo además el comparativo con las víctimas mortales en carretera.

  • Mensaje adaptado a cada persona: Juan Borobio (Ingeniería sin Fronteras / ISF) dio su perspectiva, muy acertada, de que a cada persona se llega de un modo distinto, y que todos reaccionamos de modo distinto frente al mismo estímulo o mensaje. Todos tenemos nuestra fibra sensible, pero unos priorizan los mensajes económicos, otros los sociales y otros los ambientales…

  • Método de “lluvia fina”: Continuando con esa variabilidad en el contenido de los mensajes, también se trató la forma. Se propone un método de goteo de mensajes, sin molestar, una lluvia fina y continua que sea capaz de empapar de ideas a la sociedad civil.

  • “Yo estoy contribuyendo a mejorar ...” (mi pueblo, mi país, el mundo): Mensaje social que incide en la responsabilidad social individual y en la motivación personal. Se indica como hay regiones en Europa cuya sociedad está orgullosa de pertenecer a una élite de responsabilidad ambiental, que demuestran entre otros por su baja tasa de consumo.

  • La “corresponsabilidad de los consumidores”: Una llamada de atención para todos. Es muy fácil criticar a los operadores energéticos o a las grandes constructoras, pero todos gastamos energía alegremente y vivimos en edificios cuyo estatus energético o ambiental jamás nos ha interesado. Se puede enlazar con el concepto del “Negavatio”.

  • “Salud, dinero y amor”: El tema del dinero ya ha sido tratado. La Salud en cambio, puede abrir muchas puertas a cambios de conducta. El mensaje se transforma en la posibilidad de acceso a entornos saludables, al vivir en ambientes bañados por luz natural, con una calidad ambiental superior y unos elevados índices de confort térmico y acústico. Esta opción de mejora de calidad de vida, basada en parte en el conocimiento (ahora nadie le da importancia a lo que respira, ni los beneficios anímicos y fisiológicos de la luz del sol y soportamos estoicos insatisfacciones térmicas y ruidos) bien podría ser la llave a la eficiencia energética, objetivo secundario que se alcanzaría a resultas del objetivo principal.
    Respeto al amor, aún no he sido capaz de relacionarlo con el ahorro de energía. Ya llegaré.

  • Distintos públicos, distintos mensajes: Un hombre en paro no tiene las mismas inquietudes y urgencias que un hombre pudiente y desahogado. Un colectivo de amas de casa, no percibe las mismas necesidades que un grupo de escolares… Se hace patente la necesidad de abordar múltiples frentes en lo relativo tanto al contenido del mensaje como al método de difusión.

  • Alimentación: A todos se nos gana por el estómago y se nos convence por la salud. El movimiento Slow Food, valoriza la proximidad de los recursos gastronómicos, haciendo resurgir especies vegetales y animales casi desaparecidas al haber sido desplazadas por otras especies artificialmente invasoras, de mayor potencial económico. El mensaje “¿Cuánto cuesta hacer un huevo frito?” en el que se analizan las potencialidades de la proximidad de recursos y los costes energéticos de cualquier producto (no necesariamente culinario) podría ser detonante de interés en la eficiencia energética para muchas personas.

  • Cultura energética: El sector de la población con mayor potencial económico está mejor informado e invierte más en su alimentación, mientras que las clases más desfavorecidas comen mucho peor. Sin embargo, el coste de la alimentación de ambos es muy similar. La diferencia cultural, no económica, es la que a unos les permite una mejor nutrición sobre los hábitos alimenticios del resto. Lo mismo sucede en términos energéticos. Se debe profundizar en la difusión continuada de información sobre técnicas y hábitos sencillos en materia de energía y su gestión.

  • Acciones ejemplarizantes, no elitistas: La sociedad civil percibe la eficiencia energética como algo ajeno, complicado y caro. Aparentemente no es algo accesible, y este mensaje es contraproducente. Debemos empezar a mostrar ejemplos sencillos de entender y accesibles en términos técnicos y económicos. P. ej., una casa que no consume energía debería ser indistinguible de otra que no lo es … hay que evitar que la casa ejemplar se parezca al Guggenheim. Cuanto más corriente parezca ser el ejemplo, mejor.

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  • El símil del "ladrón robado": La sociedad occidental está adueñándose de los recursos de los países con más necesidades, utilizando estrategias económicas. Es un hecho. Los ciudadanos de esas sociedades lo sabemos y lo consentimos. Pero los ciudadanos de las sociedades occidentales también somos continuamente saqueados por las mismas herramientas y acallados por una calidad de vida mal entendida y concebida como capacidad de consumo. En este caso el mensaje es de concienciación social: Robamos y nos dejamos robar. Sólo puede evitarlo la información veraz y la acción consecuente.

  • La energía como herramienta de control social: El conocimiento de disciplinas sencillas reduciría nuestra dependencia de suministro, haciéndoos un poquito más libres.

  • "Utilizar la estética": Marta Húmera (Fundación “La Casa que Ahorra”) insiste en la importancia visual de un edificio reformado. La rehabilitación de las fachadas de un edificio le otorgan un aspecto rejuvenecido y más atractivo que valoriza el inmueble. Los propietarios deben estar informados y aprovechar esas cirugías estéticas para simultanearlas con una valorización energética, cuyo sobre-coste en aislamiento térmico ya será asumible en muchos casos al acompañar a la intervención original.

  • Huir de catastrofismos: El empleo tonos alarmistas (peak-oil, cambio climático…) si bien captan la atención con extrema facilidad, acaban teniendo un efecto contraproducente y paralizante, que puede desembocar en la negación del problema, al transmitirnos la percepción de impotencia sobre un asunto que nos viene demasiado grande. Al no poder enfrentarnos a él, nos limitamos a esperar que suceda lo inevitable, sin tomar medida alguna y olvidando el problema como medida de higiene mental.
    El mensaje debe ser siempre en positivo: “entendemos el problema aunque no esté totalmente identificado. Podemos, queremos y sabemos cómo solucionarlo, o al menos por donde empezar”.

  • El medio Redes sociales: Tienen un norme potencial. Se trata de un sistema vivo, dinámico, cuyas leyes varían en el tiempo. Esto hace que el resultado de su uso pueda ser imprevisible, aunque necesariamente hay que participar en ellas debido a la tendencia social. Su éxito se basa en la bidireccionalidad (yo os veo y vosotros me veis) y en la accesibilidad (en las redes sociales, todo el que quiere ser, es). Hay que aprovechar la oportunidad histórica del alcance en la difusión de las redes sociales y su actual ingobernabilidad, que probablemente no dure para siempre.

  • Financiación: Algunos bancos han decidido apoyar iniciativas éticas o sociales, también en materia hipotecaria, al ver reducido el riesgo de aquellas operaciones en las que interviene una baja hipoteca energética.

… y hasta aquí mis notas. Seguro que he omitido unos cuantos conceptos, y agradecería vuestra colaboración para aumentar este abanico de ideas, de modo que podamos entre todos ir dando forma a una batería de mensajes que a buen seguro emplearemos de la mejor forma y ánimo posible.

Se puede leer la crónica de la jornada en la web de somos arquitectura, con la perspectiva y concentración de twits de Diego Carreño.

También se pueden descargar todas las ponencias en formato PDF haciendo click en los títulos en la página del programa de la Jornada-Debate "Sostenibilidad, energía y educación" y ver fotografías de la jornada en el Facebook de S.low Energy.

 

Comentarios
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Agarcia   |09-10-2012 12:11:56
"salud, dinero y amor". Pues yo creo que el amor también está muy relacionado con el ahorro de energía, por las consecuencias que trae el uso que estamos haciendo de ella. ¿por qué no ahorrar energía por Amor?: amor al planeta, amor a tus hijos, a la naturaleza, a las personas, los ríos, el cielo, los árboles, el mar, la vida...
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