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Imaginen vivir en una casa donde la temperatura natural es de confort
casi todo el año; donde es posible tomar una ducha sin necesidad de
gastar una gota de energía el 80% del tiempo. Estas casas existen, y en
un período no muy lejano se pretende que sea la norma. La Unión Europea
prepara una directiva que propone que la energía de los edificios
públicos sea neutra en 2015 y en todos los edificios cinco años
después. Se trata de acercar los edificios todo lo posible a las
llamadas construcciones pasivas: edificadas aprovechando el clima para
optimizar la ventilación, con paneles y captadores solares que
aprovechen el calor del sol para generar energía y calentar el aire y
el agua.
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La 'casa pasiva' ahorra sin esfuerzo |
Rosario Heras, coordinadora del área de eficiencia energética del
CIEMAT (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y
Tecnológicas), trabaja en esta área desde 1986. "Cuando empecé me
decían que estaba loca". Aunque de eso hace más de veinte años, ha sido
en los últimos dos o tres años cuando se ha puesto "de moda", dicen los
expertos. Ahora, para que pueda producirse un cambio de hecho, se están
introduciendo normativas: en 2006 entró en vigor el Código Técnico de
Edificación (CTE); obliga a construir según unos principios de
sostenibilidad. La Ley de Eficiencia Energética que prepara el Gobierno
(actualmente en borrador) introducirá también nuevas exigencias para
reducir el consumo indiscriminado de energía.
De momento, en
España no hay un registro de casas bioclimáticas o pasivas, y las
estimaciones son muy dispares. Margarita de Luxán, arquitecto
especializada en bioclimática, ha realizado 515 viviendas de esta clase
y tiene en proyecto otras 73. Luxán afirma que ya en los setenta había
algunas casas pasivas, y en 2000, cuando se realizó la Primera
Exposición de Arquitectura Medioambiental: Bioclimática, Ecológica y
Sostenible, se seleccionaron, entre multitud de proyectos, 50 que
sumaban más de 400 construidas y 6.000 proyectadas.

Según Luxán,
la especificidad de cada caso impide que se pueda hablar de "casa
bioclimática" como término universal. "En cada opción concreta es
necesario estudiar el clima de la zona, las condiciones geográficas y
las culturas del habitar para que sean éstas las que orienten las
soluciones". Según el catedrático de Composición Arquitectónica de la
Escuela Superior de Ingenieros de Sevilla, Jaime López de Asiain, la
vivienda debe estar orientada al Sur, con el mayor número de ventanas
en esta dirección; debe haber un perfecto aislamiento; ventilación
cruzada, para facilitar corrientes de aire; y la cubierta debe estar
protegida, ya que es la zona que mayor radiación recibe. Una de las
novedades del CTE es la obligatoriedad de los captadores solares, que
producen agua caliente sin gasto de energía: "Son cajas negras",
explica Heras, "que absorben los rayos solares por arriba y calientan
el agua que fluye por dentro".
Aun con condiciones climáticas
diversas, el ahorro de una construcción bioclimática está en torno al
60% respecto de una convencional. Siempre que se use correctamente: "En
invierno hay que abrir las ventanas 10 minutos, no es necesario más
para ventilar, y subir todas las persianas. En verano, bajarlas por el
día y abrir las ventanas orientadas al Norte para generar corriente",
dice Heras; "estas recomendaciones son obvias, de la abuela; pero
actuar de forma incorrecta es tanto como comprar un bidón de gasolina y
tirarlo por la ventana".
España, avanzadilla de las energías
renovables, está a la cola en arquitectura bioclimática. "Somos
deficitarios, aún no llegamos al millón de metros cuadrados. En Suecia,
con cantidades mínimas de sol al año, tienen más captadores que aquí",
asegura Heras. Que estemos por detrás tiene una explicación, según la
coordinadora del CIEMAT: el clima. En Alemania o los países nórdicos,
donde existen más avances, la temperatura exterior es rara vez superior
a la de confort. Por tanto, sólo es necesario preocuparse por calentar
las casas. Sin embargo, en España o los países mediterráneos es
necesaria además una labor de refrigeración. "En una conferencia en
1989 se dijo que el 70% de las construcciones al sur tenían problemas
de sobrecalentamiento, por aplicar soluciones adecuadas sólo para el
frío e ineficaces para el calor", dice Luxán, "aunque ahora ya se ha
avanzado bastante en refrigeración pasiva".
Heras es optimista
respecto al futuro. "Las familias no son conscientes de la energía que
gastan. Hay que concienciar de que lo que menos consume es no gastar, y
que es posible ahorrar de forma sencilla y sin perjuicios para la
calidad de vida".
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